Entre las nuevas ideas del Departamento de Homeland Security, hay una que sigue pendiente de resolución desde el verano. El pasado 22 de agosto dicho Departamento publicó una propuesta para complicar aún más los trámites para vivir con los papeles en regla en Estados Unidos.
De prosperar la moción, aquellos que tengan la tan ansiada tarjeta verde pero sin fecha de caducidad, tendrían 120 días para aplicar por una nueva, esta vez con un límite de tiempo fijado y con la que se pretende aumentar los controles de seguridad a través de huellas digitales y con una fotografía.
Todo normal hasta ahí si no se tiene en cuenta la burocracia, que en muchos casos ha llegado a provocar verdaderas crisis de nervios y hasta rupturas matrimoniales entre los que se deciden a aventurarse por una "Green Card". El problema viene cuando leemos que la propuesta pasa por el pago de 370 dólares que saldrían del bolsillo del inmigrante, que no tiene culpa ninguna de que su tarjeta verde no tenga la dichosa fecha de caducidad.
Parece que el problema se atribuye en parte a que las tarjetas en cuestión, unas 750,000, fueron emitidas entre los años 1977 y 1989.
El Departmento de Homeland Security justifica el cambio alegando motivos de seguridad, aunque sería bueno preguntarles por qué no lo pagan ellos.
En el siguiente enlace pueden encontrar más sobre la propuesta: http://www.uscis.gov/files/pressrelease/I551ReplacementQA082207.pdf