Pese a la insistencia de los grupos pro inmigrantes, parece que los jueces están más por la labor de apoyar aquellas legislaciones que respalden la persecución a los inmigrantes sin documentos. Arizona ha sido el último caso donde un juez ha rechaz
ado una demanda para bloquear la ley que prohíbe contratar inmigrantes sin papeles.
Dicha ley entrará en vigor el 1 de enero y es producto de la gobernadora del estado de Arizona, Janet Naplitano, una de las caras más odiadas entre los activistas latinos. Su ley provocará una nueva huida en masa de hispanos que no puedan encontrar trabajo o vivienda.
El juez esgrime que la ley no presenta daños aparentes a las partes implicadas, aunque resulta una absoluta ironía. Más de un restaurante quedará en suspenso cuando desaparezcan los trabajadores mexicanos de sus cocinas. El daño es más predecible que un discurso del presidente Bush sobre la guerra en Irak.
De hecho ya está ocurriendo, como publicamos en una nota el pasado 19 de noviembre.
Las preguntas son dos: Qué pasará con los negocios que no encuentren trabajadores de la calidad y el precio de los hispanos y hacia dónde irán los perseguidos? Parece claro que va a estallar una grave crisis social si no se aprueba pronto una reforma que otorgue papeles a todos los que no tienen.